| Argentina: Contrainforme sobre los derechos humanos de las mujeres |
| Dafne Sabanes Plou |
ALAI-AMLATINA, 16/08/02, Buenos Aires. Siete organizaciones de mujeres y
de derechos humanos son las responsables del contrainforme sobre los derechos
humanos de las mujeres elaborado con motivo de que esta semana Argentina
presentará un informe oficial sobre la condición de las mujeres ante el Comité
de la CEDAW (Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de
Discriminación contra la Mujer, en sus siglas en inglés) de Naciones Unidas.
Esta convención fue adoptada por la Asamblea General de la ONU en 1979 y
ratificada por la República Argentina en 1985, adquiriendo jerarquía
constitucional con la reforma de la Carta Magna en 1994.
El contrainforme realiza un enfoque crítico sobre la efectividad en la
protección de los derechos contenidos en la CEDAW desde el año 1997, fecha del
último informe del Gobierno argentino al Comité, hasta mayo de 2002. Tiene como
fin contribuir a que el Comité cuente con más elementos de la realidad para
hacer una evaluación completa sobre la situación de los derechos de las mujeres
en el país. El propio Comité de la CEDAW alienta la presentación de estos
contrainformes o "informes sombra" con el fin de escuchar las demandas y
perspectivas del movimiento de mujeres y feminista del país en cuestión, ya que
es sabido que los Estados a la hora de rendir cuentas suelen concentrar la
información en sus logros y evitan mencionar sus errores y omisiones.
La situación de la mujer en Argentina no es ajena a la grave situación
institucional, económica y social por la que atraviesa el país, producto de una
década de ajuste estructural que afectó seriamente la vigencia de los derechos
económicos, sociales y culturales de todos los sectores sociales, pero en
particular de aquellos más excluidos, entre ellos las mujeres, las niñas y niños,
adolescentes y jóvenes. Luego de la crisis de diciembre de 2001, la situación
empeoró al registrarse un aumento en el cierre de comercios y empresas, con la
consecuencia de un incremento del desempleo y de la marginación social. Si bien
todavía el Estado no ha procesado información oficial actualizada desagregada
por sexo, es notoria un alza en la feminización de la pobreza como así también
la manera en que ésta afecta a la niñez y la adolescencia. Se calcula que, como
producto de la crisis actual, un 70% de la población menor de 20 años vive en
hogares pobres o indigentes.
Según señalan las organizaciones responsables del contrainforme, la situación de
discriminación contra las mujeres, salvo algunas excepciones, es similar a la
informada hace cinco años. El gobierno no difundió las observaciones que el
Comité de la CEDAW realizó al informe argentino en aquella oportunidad, ni actuó
al respecto. Esto ha incidido negativamente y la mayoría de las violaciones
denunciadas en aquella oportunidad continúan vigentes o se han agudizado. Además,
el retroceso se visualiza claramente en la situación por la que atraviesa el
Consejo Nacional de la Mujer, que a mediados de la década pasada dependía
directamente de Presidencia de la Nación y tenía así más posibilidades de
incidir en las políticas públicas. Ahora ha quedado reducido a una instancia
desjerarquizada al pasar a ser, a partir de enero de 2002, un programa que
depende del Consejo Nacional de Políticas Públicas, con una merma importante en
su presupuesto y en su autonomía de gestión.
Pero hay otro hecho grave que ha puesto en alerta al movimiento de mujeres y
feminista argentino. A mediados de 2001, el Senado de la Nación había recibido
el proyecto de ley para la ratificación del Protocolo Facultativo de la CEDAW.
Este Protocolo, aprobado por la ONU en 1999, incluye procedimientos más
expeditivos y eficaces con el objetivo de permitir un mayor control y protección
de los derechos contenidos en la CEDAW. No introduce modificaciones a la
Convención, sino que habilita nuevos mecanismos para que sea más efectiva su
puesta en práctica. Para ello, establece dos procedimientos adicionales de
protección: la presentación de peticiones individuales por parte de las víctimas
y la investigación de oficio por parte del Comité.
Sorpresivamente, el 30 de abril último el Poder Ejecutivo envió un mensaje al
Senado solicitando el retiro del proyecto de ley con el cual se iba a ratificar
este Protocolo. En el contrainforme, las organizaciones responsables se encargan
de señalar que "entienden que tal decisión obedeció a la fuerte presión ejercida
por la Iglesia Católica y a la decisión del presidente Duhalde y el canciller
Ruckauf, de objetarlo por entender que afecta la soberanía nacional y que 'no
existe un suficiente resguardo frente a interpretaciones de la Convención y
recomendaciones orientadas a la promoción de la despenalización del aborto'".
El contrainforme incluye secciones donde se analizan detalladamente la situación
de los derechos de la mujer en las siguientes áreas: derechos sexuales y
reproductivos; derechos económicos, sociales y culturales; tráfico de mujeres;
mujeres migrantes; violencia contra la mujer e igualdad de mujeres y varones
ante la ley. Las organizaciones responsables este documento son: Asociación de
Especialistas Universitarias en Estudios de la Mujer (ADEUEM); Feministas en
Acción, Asociación Mujeres en Acción, CLADEM Argentina, Centro de Estudios
Legales y Sociales (CELS), Fundación para el Estudio e Investigación de la Mujer
(FEIM) y el Instituto Social y Político de la Mujer. Tres representantes de
estas entidades presentarán el documento ante el Comité de la CEDAW luego
de que haga lo propio el gobierno argentino.
Servicio Informativo "Alai-amlatina"
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