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La discriminación de la mujer está presa a la tiranía de las palabras |
| por Vera Vieira (*) |
Cuando se dice que "La salvación del planeta está en manos de los hombres", en lugar de "La salvación del planeta está en manos de la humanidad", se refleja la posición que el hombre viene ocupando en la historia, reforzándose su rol jerárquico y las relaciones de poder y dominación masculina en la sociedad.
A lo largo de los tiempos, se ha evidenciado el rol del lenguaje sexista en reforzar los estereotipos machistas que contribuyen acentuadamente para el desequilibrio de las relaciones socaiels entre hombres y mujeres, caracterizadas por el binomio dominación/subordinación. Al nacer, nuestro sexo es definido por la naturaleza. Sin embargo, el comportamiento diferenciado tiene la influencia directa de la formación y educación que recibimos en el medio social, históricamente marcadas por la subordinación de la mujer al hombre. Se trata de un fenómeno cultural que se arrastra a lo largo de milenios y que debe cambiarse.
Las personas son educadas y formadas tanto por las escuelas, como por la familia, iglesia, medios masivos de comunicación y leyes del Estado, que son responsables por la clara definición de los papeles desiguales de la mujer y del hombre, con consecuencias dramáticas en la sociedad. Basta ver algunos datos para comprobarlo: alto índice de violencia doméstica sufrida por la mujer (con un número asustador de muertes), independientemente de la raza, color de piel, etnia, clase social o escolaridad; el promedio salarial más bajo, aún teniendo mayor formación; poca ocupación de puestos de liderazgo y número elevado de mujeres jefas de hogar, entre otros.
Es fundamental estar conscientes de la relación del lenguaje con el conocimiento y la cultura. Es solo después de la etapa de adquisición del lenguaje que la persona alcanza el campo de la abstracción. El pensamiento conceptual es inconcebible sin el lenguaje, en consecuencia del complejo proceso de la educación social. El ser humano no solo aprender a hablar, sino a pensar. Como punto de partida social del pensamiento individual, el lenguaje es la mediadora entre lo que es social, dado y por lo tanto dictatorial y lo que es individual, creador, en el pensamiento de cada persona. El lenguaje no solo contribuye al punto de partida social y base del pensamiento individual, sino que también influye también en el nivel de abstracción y generalización de ese pensamiento. Influye nuestro modo de percibir a la realidad. La experiencia individual implica en esquemas y estereotipos de origen social.
La relación del lenguaje y de la cultura, considerada como relación de causa y efecto, es bilateral. Se trata de la influencia de la cultura sobre el lenguaje, como de la acción del lenguaje sobre el desarrollo de la cultura.
La palabra es el fenómeno ideológico por excelencia. Toda la realidad de la palabra es absorbida por su función de signo. La palabra es el modo más puro y sensible de la relación social. Es el material privilegiado de la comunicación en la vida cotidiana. Es justo en ese dominio que se ubican la conversación y sus formas discursivas.
Es debido al rol excepcional de instrumento de la conciencia que la palabra funciona como elemento esencial que acompaña toda creación ideológica, sea cual sea. Acompaña y comenta todo acto ideológico y está presente en todos los actos de comprensión y en todos los actos de interpretación.
Las palabras son tejidas a partir de una multitud de hilos ideológicos y sirven de trama a todas las relaciones sociales en todos los dominios. Será siempre el indicador más sensible de todas las transformaciones sociales.
El estereotipo sale a flote en la relación emocional del ser humano con el mundo. Por ser un proceso no consciente, ejerce su acción con fuerza tanto mayor cuanto más se identifica en un todo unitario como concepto dentro de la consciencia humana. Este es el secreto de la famosa "tiranía de las palabras".
El lenguaje como discurso no constituye un universo de signos que sirve solamente como instrumento de comunicación o soporte de pensamiento. Es interacción y un modo de producción social. No es neutra, ni inocente, en la medida en que está vinculada a una intencionalidad, y tampoco natural, de ahí su lugar privilegiado de manifestación de la ideología.
¡Vamos romper con el lenguaje sexista, en búsqueda de un mundo con igualdad entre mujeres y hombres! Cuando se quiebra el lenguaje, se quiebran también estándares de comportamiento.
(*)P
eriodista, con especialización enRecomendaciones para la utilización de un lenguaje no sexista:
USUAL |
ALTERNATIVA |
| Los derechos del hombre | Los derechos del ser humano o de las personas |
| El cuerpo del hombre; la inteligencia del hombre | El cuerpo humano; la inteligencia humana |
| Museo del hombre | Museo de la humanidad |
| El hombre primitivo | Los seres humanos primitivos |
| Hombre/mes; hombre/hora | Trabajo/mes; trabajo/hora |
| Camera-man | Operador u operadora de camera |
| Lengua materna | Lengua de origen o originaria |
| Reunión de padres en la escuela | Reunión de padres y madres en el escuela |
| Los profesores; los jóvenes; los niños | Los docentes; la juventud; niños y niñas |
| Los negros; los brasileños | La raza negra; el pueblo de Brasil |
| José y la señorita María | José y María |
| Los electores; los descendientes | El electorado; la descendencia |
| Los asesores; los coordinadores; los directores | El asesoramiento; la coordinación; la dirección |
| Aquel que habla | Quien habla |
| Cada alumno deberá leer un texto | Deberá leerse un texto |